martes, 17 de marzo de 2020

Actividad de Historia 3° 1°, 3º 2°, 3°° 3° y 3°4° Prof. Barcia


EEM Nº1 DE12
Historia
3° 1°, 3°º 2°, 3°° 3° y 3°4°
Profesora Marina Barcia

Trabajos de diagnóstico y repaso (período de emergencia sanitaria)

ACTIVIDAD I: “LA TRANSICIÒN A LA SOCIEDAD CAPITALÌSTA”

1-      Leer el siguiente eje cronológico y con la información que te aporta (y lo que recuerdes de años anteriores) redactar un texto breve. Puedes incluir tus conclusiones.



2-      Leer el siguiente texto y con la información y lo que sabes realizar un eje cronológico.


LAS ETAPAS DE LA TRANSICIÓN AL CAPITALISMO

“La primera crisis del feudalismo fue en el siglo XIV y se caracterizó por un colapso agrícola y por un declive demográfico, entre otras razones. Desde mediados del siglo XV hasta mediados del XVII, se produjo en Europa occidental una renovada expansión económica: tiempos de crecimiento y conquista del nuevo mundo. Éste es el período considerado como el comienzo de la era capitalista. Luego, hacia fines del siglo XVII, sucedió otro período de ajuste, fue la crisis del siglo XVII. Es la ruptura final de la sociedad feudal y el primer paso hacia el triunfo del definitivo del capitalismo; virtualmente se produce durante el  siglo XVIII a través de la Revolución Industrial, en Gran Bretaña primero, y luego en Francia y en Estados Unidos.”
Del feudalismo al capitalismo, artículo de Eric J. Hobsbawm.



3-      Leer la siguiente red conceptual y con la información que aporta y lo que recuerdas haber estudiado redacta un texto.


4-      Lee el siguiente texto y con la informaciòn y lo que sabes realiza una red conceptual.

CAMBIOS ECONÓMICOS Y CAMBIOS POLÍTICOS

En el mundo moderno de los siglos XVII y XVIII fue cada vez más evidente la relación entre los cambios en la organización económica de una sociedad y los  cambios en su organización política.
A lo largo de su historia cada sociedad va realizando diferentes actividades económicas y el trabajo de los hombres se va organizando en forma también distinta. Siempre, en las sociedades antiguas y también (aunque por medios distintos) en las del mundo moderno, fue necesario que la autoridad política asegurase la realización de las actividades económicas, la producción de un excedente y la acumulación de una parte de las riquezas producidas. Por esto mismo, los grupos sociales que tienen el poder económico en cada sociedad se proponen asegurar que la autoridad política garantice sus intereses.
A partir del siglo XVII, con el desarrollo de las nuevas actividades económicas, como el comercio y la industria, los burgueses adquirieron poder económico y acumularon riquezas. Por primera vez, tuvo poder económico un grupo social (los burgueses) diferente del que durante siglos ejerció el poder político: la aristocracia terrateniente. Desde entonces, para los burgueses quedó planteada la necesidad de producir cambios en la organización política de la sociedad para asegurar sus intereses económicos.


ACTIVIDAD II: “LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL”


Lee el siguiente texto y resuelve la guía propuesta a continuación:

1-      ¿Por qué se usa el término “Revolución” para hablar de las transformaciones ocurridas en Europa y EEUU a partir del siglo XVIII?
2-      Realizar un cuadro relacionando las causas y las consecuencias de la primera fase de la Revolución Industrial.
3-      Investiga por qué a principios del siglo XIX la industrialización adquiere mayor difusión y se vuelve más compleja y diversa.
4-      ¿Cuáles fueron las consecuencias del desarrollo de los transportes y qué industrias están relacionadas?
5-      Explicar en qué consiste la División Internacional del Trabajo. ¡Qué rol cumple la Argentina en este sistema? ¿Cuáles crees qué son los países que se benefician y por qué?
6-      Comparar la sociedad capitalista con la sociedad antes de la industrialización.
7-      Ejemplificar cada una de las características del sistema capitalista (puedes hacer referencia a actividades de la vida cotidiana en las que estén presentes)


La palabra “revolución”, en un sentido amplio, significa un cambio muy profundo en el aspecto económico, político, cultural, religioso, tecnológico y social. Según las características del proceso, las revoluciones pueden ser violentas o no, pero siempre hacen referencia a grandes transformaciones que afectan a todos los aspectos de la vida de una sociedad.
A mediados del siglo XIX el contexto internacional (especialmente Europa noroccidental y América del Norte) estaban caracterizados por las transformaciones derivadas de la segunda fase de la Revolución Industrial. Este proceso se había iniciado un siglo antes, con la primera parte de la Revolución Industrial, que comenzó en Inglaterra, y que convirtió a este país en la potencia mundial más importante, verdadero “taller del mundo”: su poderosa flota dominaba los mares, lo que se producía en sus fábricas se exportaba a todos los continentes, controlando el comercio mundial.
La iniciación de la Revolución Industrial en este país fue posible, especialmente, por los siguientes factores:
-          Importantes avances tecnológicos, basados fundamentalmente en la aplicación de la máquina a vapor. El carbón fue el combustible fundamental para la utilización del vapor como fuente de energía. La máquina a vapor fue usada, al principio, en la minería (con bombas de desagote y grúas, por ejemplo) y en la industria textil.
-          La existencia de importantes capitales que Inglaterra había acumulado especialmente gracias a su importante desarrollo comercial alcanzado desde mediados del siglo XVII. Esa acumulación de riqueza permitió las inversiones que requería la aplicación de la tecnología industrial.
-          El crecimiento en la producción de materias primas gracias a adelantos en el sistema de cultivos (máquinas sembradoras, cosechadoras, etc.) y una mayor producción minera.
-          Las mejoras en las vías de comunicación debido a la construcción de canales navegables, puentes, y también el uso del alquitrán y del asfalto en los caminos por donde circulaban carruajes y diligencias.
-          La creciente demanda de productos debido al aumento de la población (desarrollo del mercado interno) y a la posibilidad de vender en la cada vez mayor cantidad de colonias que Inglaterra conquistaba en otros continentes (desarrollo del mercado externo), además de comerciar en otras regiones, porque los productos ingleses, por su calidad y precio no tenían competencia.

Entre las consecuencias de la primera fase de la Revolución Industrial podemos mencionar:

-          El nacimiento del capitalismo industrial, es decir, la acumulación de riquezas basadas en la industria.
-          El aumento extraordinario de la producción de manufacturas, lo cual impulsó a Inglaterra a conseguir nuevos mercados. Esta necesidad explica, por ejemplo que en 1806 y 1807 los ingleses invadieran Buenos Aires, por entonces colonia española.
-          El inicio de un proceso de concentración urbana de la población. Este proceso llegó a su culminación durante la segunda fase de la Revolución Industrial.
-          El fortalecimiento del poder económico de la burguesía, dueña de los capitales (dinero, maquinarias, fábricas).
-          El surgimiento del proletariado industrial o sector obrero.

Durante las últimas décadas del siglo XVIII y las primeras del XIX la industrialización fue difundiéndose, y a la vez, adquiriendo mayor complejidad técnica y más aplicaciones a diversas actividades.
Esta segunda etapa de la industrialización alcanzó sus mayores niveles en Inglaterra, Alemania, Francia, Estados Unidos y Japón.

La segunda etapa de la Revolución Industrial se caracterizó por:
-          La utilización de nuevas fuentes de energía. Además de la fuerza del vapor se emplearon el petróleo (motor de explosión y motor de combustión interna), y la electricidad (motores eléctricos, dínamo, acumuladores, lámpara eléctrica).
-          El extraordinario desarrollo de los transportes (ferrocarril y barco a vapor). El ferrocarril, que había surgido durante la primera parte de la Revolución Industrial como transporte interno de las minas de carbón, fue adquiriendo otros usos y dimensiones. Ferrocarriles y barcos a vapor, al poder cargar grandes cantidades, abarataron el precio de fletes y pasajes y por eso agilizaron el comercio internacional, y facilitaron el transporte de personas en grandes cantidades y a lejanos lugares. Con la revolución de los medios de transporte y comunicación el mundo se hizo paradójicamente más amplio y más pequeño. Más amplio porque se llegaba a lugares cada vez más remotos y más pequeño porque las distancias se acortaban en relación a los tiempos que se necesitaban para recorrerlas. Ya no se dependía, como en la sociedad preindustrial, de la fuerza humana o animal para el transporte terrestre y de la fuerza natural (viento) para el transporte marítimo.
-          El desarrollo de las industrias pesadas o de base, que son las que producen maquinarias y transporte, y requieren grandes inversiones. Este tipo de industria fue impulsada especialmente por el desarrollo de los medios de transporte mencionados. El hierro fue la materia prima fundamental para construir vías férreas, locomotoras, vagones. Este metal fue a fines del siglo XIX, poco a poco sustituido por el acero que posee más resistencia, durabilidad y aumenta la capacidad de carga, por ejemplo en el caso de los barcos, al permitir la construcción de bodegas más amplias y livianas. Además del hierro y el acero, para ambos medios de transporte seguía siendo sumamente necesario el carbón, para generar la energía del vapor y para la fundición de hierro y la producción de acero.
-          Los adelantos en los medios de comunicación aceleraron aún más el proceso de integración y ampliación del mercado mundial: el telégrafo eléctrico, artefacto que sirve para transmitir mensajes escritos a distancia y el teléfono, que en sus comienzos no tuvo la aplicación domiciliaria que hoy le conocemos, pero sí una importante contribución comercial.
Los avances en transportes y comunicaciones influyeron en la organización del comercio internacional dando lugar a la división internacional del trabajo. De este modo se denomina a la forma en que se organizó el comercio mundial, de modo tal que algunos países se dedicaban a producir materias primas y alimento (países periféricos, con escaso desarrollo industrial) y otras maquinarias y artículos manufacturados (países centrales, altamente industrializados). Este sistema permitía obtener las materias primas y los alimentos al precio más bajo posible, y vender con grandes ganancias las manufacturas. La división internacional del trabajo fue impulsada por Inglaterra y se hizo extensiva a los demás países que se industrializaron con posterioridad a esa nación, lo cual originó una feroz competencia entre ellos por la conquista de nuevos mercados en otros continentes. Dadas estas condiciones internacionales y una vez que se adecuaron las condiciones internas, la Argentina se incorporó como país agroexportador, en la división internacional del trabajo, en directa vinculación con Inglaterra.
Las vastas regiones periféricas, entre las cuales se encontraba Latinoamérica, consideradas “espacios vacíos” por los países centrales, eran los lugares que sirvieron como receptores del excedente de producción europea, dando origen a grandes corrientes de migraciones internacionales. La mayor parte de esa población que emigró hacia países de otros continentes fue la que aportó la mano de obra al proceso productivo que se ponía en marcha en los países periféricos. De este modo se fueron “completando” las economías. Claro que se trataba de un complemento no equitativo, es decir era una relación asimétrica. Los países industriales les aportaron tecnología, capitales y mano de obra a fin de que en los países periféricos se desarrollasen actividades que proveyeran materias primas necesarias para sus industrias, alimentos para sus trabajadores y ganancia para sus empresas y grupos económicos. Se considera una relación asimétrica porque en el mercado internacional los precios de las manufacturas tendían a ser muy superiores a los de las materias primas y alimentos. Los capitales excedentes de los países industrializados, especialmente en el caso de Inglaterra, encontraron en la periferia condiciones favorables para sus inversiones. Por otra parte, los empréstitos que concedían generaban una deuda externa que los llevó a tener un desarrollo económico dependiente, y por lo tanto débil o vulnerable.

LAS TRANSFORMACIONES SOCIALES
Antes de la industrialización la sociedad estaba constituida por estamentos, que eran grupos sociales cerrados de los que se formaba parte por el origen (nacimiento). Nobleza, clero y campesinos, constituían la base de la sociedad preindustrial. La nobleza y el clero constituían los grupos privilegiados.
            Con la industrialización la sociedad se fue transformando y aparecieron nuevos grupos sociales: la burguesía (empresarios, banqueros), por un lado, y obreros industriales (proletariado), por el otro. El sector social de la burguesía era el propietario de los medios de producción (maquinarias, fábricas, herramientas), y prosperaba económicamente. Los obreros no disponían otro capital que su fuerza de trabajo, empleada a cambio de un miserable salario (por eso los obreros son llamados también “asalariados”), que apenas le alcanzaba para subsistir.
            De esta forma se afianza el sistema capitalista como nuevo modo de producción que se caracteriza por:
-          La propiedad privada de los medios de producción (fábricas, dinero, maquinarias, herramientas), que pertenecen a un reducido grupo de personas, denominadas capitalistas o burguesía.
-          La mano de obra necesaria para la producción de bienes se obtiene pagando un salario a otro sector de la sociedad que no tiene medios de producción, sino solamente la fuerza de su trabajo, y que se denomina sector obrero, trabajador, proletariado o clase asalariada.
-          La búsqueda de la ganancia y la producción masiva de bienes destinados a ser vendidos en mercados, muchas veces muy distantes de los lugares donde se producen.
-          La integración progresiva de la economía mundial en una estructura denominada división internacional del trabajo.
-          La adopción de un régimen de libertad económica (libertad de comercio, de trabajo, de disponibilidad de capitales y en las que no deben existir reglamentaciones ni leyes que obstaculicen esa libertad).
-          La existencia de una actividad industrial cada vez más compleja, producto del gran desarrollo tecnológico cada vez más avanzado.
La próspera burguesía de los sectores más altos, se sintió entre fines del siglo XIX y principios del siglo XX la verdadera triunfadora por los éxitos logrados: poder económico y político, prestigio social. Su fastuoso estilo de vida (mansiones, viajes, muebles exquisitos, obras de arte, grandes fiestas, vestimenta lujosa), y el clima optimista y festivo que la caracterizaba, hizo que a esas décadas previas al estallido de la Primera Guerra Mundial se la llamara “Belle Époque”.
 La otra cara de esta “Belle Époque” la constituían los obreros industriales y sus familias, para quienes las condiciones de trabajo y de vida eran extremadamente difíciles.
Desde la Revolución Industrial se había pasado del taller con varios trabajadores o artesanos a la gran fábrica con centenares de obreros, así como de los pequeños poblados con docenas de vecinos a las grandes ciudades con cientos de miles de habitantes. Este proceso de urbanización se dio con mayor fuerza en Inglaterra, aunque alcanzó en general a todos los países industrializados. El éxodo de la población rural tuvo como causa principal las transformaciones en el trabajo agrícola que dejó sin trabajo a muchos campesinos que migraron hacia el mundo urbano.
Los horarios de trabajo eran extenuantes. Los salarios casi no alcanzaban a cubrir las necesidades básicas, las condiciones de las viviendas y barrios obreros eran de hacinamiento y sin un mínimo de cuidado en la higiene o la salud, los niños y mujeres eran sometidos a jornadas y tareas sin ningún reparo en su condición física o de edad.
Estas durísimas condiciones de trabajo fueron dando lugar al surgimiento de conflictos. Como consecuencias surgieron nuevas ideas, propuestas e ideologías que buscaban cambios para lograr una sociedad con menos injusticia y mayor inclusión.

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