EEM Nº1 DE12
Historia
3° 1°, 3°º 2°, 3°° 3° y 3°4°
Profesora Marina Barcia
Trabajos de diagnóstico y repaso
(período de emergencia sanitaria)
ACTIVIDAD I: “LA TRANSICIÒN A LA SOCIEDAD CAPITALÌSTA”
1-
Leer el siguiente eje cronológico y con la información que
te aporta (y lo que recuerdes de años anteriores) redactar un texto breve.
Puedes incluir tus conclusiones.
2-
Leer el siguiente texto y con la información y lo que
sabes realizar un eje cronológico.
LAS ETAPAS DE LA TRANSICIÓN AL CAPITALISMO
“La primera crisis del
feudalismo fue en el siglo XIV y se caracterizó por un colapso agrícola y por
un declive demográfico, entre otras razones. Desde mediados del siglo XV hasta
mediados del XVII, se produjo en Europa occidental una renovada expansión
económica: tiempos de crecimiento y conquista del nuevo mundo. Éste es el
período considerado como el comienzo de la era capitalista. Luego, hacia fines
del siglo XVII, sucedió otro período de ajuste, fue la crisis del siglo XVII.
Es la ruptura final de la sociedad feudal y el primer paso hacia el triunfo del
definitivo del capitalismo; virtualmente se produce durante el siglo XVIII a través de la Revolución Industrial ,
en Gran Bretaña primero, y luego en Francia y en Estados Unidos.”
Del feudalismo al capitalismo, artículo de
Eric J. Hobsbawm.
3-
Leer la siguiente red conceptual y con la información
que aporta y lo que recuerdas haber estudiado redacta un texto.
4-
Lee el siguiente texto y con la informaciòn y lo que
sabes realiza una red conceptual.
CAMBIOS ECONÓMICOS Y
CAMBIOS POLÍTICOS
En el mundo moderno de
los siglos XVII y XVIII fue cada vez más evidente la relación entre los cambios
en la organización económica de una sociedad y los cambios en su organización política.
A lo largo de su
historia cada sociedad va realizando diferentes actividades económicas y el
trabajo de los hombres se va organizando en forma también distinta. Siempre, en
las sociedades antiguas y también (aunque por medios distintos) en las del
mundo moderno, fue necesario que la autoridad política asegurase la realización
de las actividades económicas, la producción de un excedente y la acumulación
de una parte de las riquezas producidas. Por esto mismo, los grupos sociales
que tienen el poder económico en cada sociedad se proponen asegurar que la
autoridad política garantice sus intereses.
A partir del siglo XVII,
con el desarrollo de las nuevas actividades económicas, como el comercio y la
industria, los burgueses adquirieron poder económico y acumularon riquezas. Por
primera vez, tuvo poder económico un grupo social (los burgueses) diferente del
que durante siglos ejerció el poder político: la aristocracia terrateniente.
Desde entonces, para los burgueses quedó planteada la necesidad de producir
cambios en la organización política de la sociedad para asegurar sus intereses
económicos.
ACTIVIDAD II: “LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL”
Lee el siguiente texto y resuelve la guía propuesta a continuación:
1-
¿Por qué
se usa el término “Revolución” para hablar de las transformaciones ocurridas en
Europa y EEUU a partir del siglo XVIII?
2-
Realizar
un cuadro relacionando las causas y las consecuencias de la primera fase de la
Revolución Industrial.
3-
Investiga
por qué a principios del siglo XIX la industrialización adquiere mayor difusión
y se vuelve más compleja y diversa.
4-
¿Cuáles
fueron las consecuencias del desarrollo de los transportes y qué industrias
están relacionadas?
5-
Explicar
en qué consiste la División Internacional del Trabajo. ¡Qué rol cumple la
Argentina en este sistema? ¿Cuáles crees qué son los países que se benefician y
por qué?
6-
Comparar
la sociedad capitalista con la sociedad antes de la industrialización.
7-
Ejemplificar
cada una de las características del sistema capitalista (puedes hacer
referencia a actividades de la vida cotidiana en las que estén presentes)
La palabra
“revolución”, en un sentido amplio, significa un cambio muy profundo en el
aspecto económico, político, cultural, religioso, tecnológico y social. Según
las características del proceso, las revoluciones pueden ser violentas o no,
pero siempre hacen referencia a grandes transformaciones que afectan a todos
los aspectos de la vida de una sociedad.
A mediados del
siglo XIX el contexto internacional (especialmente Europa noroccidental y
América del Norte) estaban caracterizados por las transformaciones derivadas de
la segunda fase de la Revolución Industrial. Este proceso se había iniciado un
siglo antes, con la primera parte de la Revolución Industrial, que comenzó en
Inglaterra, y que convirtió a este país en la potencia mundial más importante,
verdadero “taller del mundo”: su poderosa flota dominaba los mares, lo que se
producía en sus fábricas se exportaba a todos los continentes, controlando el
comercio mundial.
La iniciación
de la Revolución Industrial en este país fue posible, especialmente, por los
siguientes factores:
-
Importantes avances
tecnológicos, basados fundamentalmente en la aplicación de la máquina a vapor. El
carbón fue el combustible fundamental para la utilización del vapor como fuente
de energía. La máquina a vapor fue usada, al principio, en la minería (con
bombas de desagote y grúas, por ejemplo) y en la industria textil.
-
La existencia de importantes capitales
que Inglaterra había acumulado especialmente gracias a su importante desarrollo
comercial alcanzado desde mediados del siglo XVII. Esa acumulación de riqueza
permitió las inversiones que requería la aplicación de la tecnología
industrial.
-
El crecimiento en la producción
de materias primas gracias a adelantos en el sistema de cultivos (máquinas
sembradoras, cosechadoras, etc.) y una mayor producción minera.
-
Las mejoras en las vías de
comunicación debido a la construcción de canales navegables, puentes, y también
el uso del alquitrán y del asfalto en los caminos por donde circulaban
carruajes y diligencias.
-
La creciente demanda de
productos debido al aumento de la población (desarrollo del mercado interno) y
a la posibilidad de vender en la cada vez mayor cantidad de colonias que
Inglaterra conquistaba en otros continentes (desarrollo del mercado externo),
además de comerciar en otras regiones, porque los productos ingleses, por su
calidad y precio no tenían competencia.
Entre las
consecuencias de la primera fase de la Revolución Industrial podemos mencionar:
-
El nacimiento del capitalismo
industrial, es decir, la acumulación de riquezas basadas en la industria.
-
El aumento extraordinario de la
producción de manufacturas, lo cual impulsó a Inglaterra a conseguir nuevos
mercados. Esta necesidad explica, por ejemplo que en 1806 y 1807 los ingleses
invadieran Buenos Aires, por entonces colonia española.
-
El inicio de un proceso de
concentración urbana de la población. Este proceso llegó a su culminación durante
la segunda fase de la Revolución Industrial.
-
El fortalecimiento del poder
económico de la burguesía, dueña de los capitales (dinero, maquinarias,
fábricas).
-
El surgimiento del proletariado
industrial o sector obrero.
Durante las últimas décadas del siglo XVIII y las primeras del XIX la
industrialización fue difundiéndose, y a la vez, adquiriendo mayor complejidad técnica
y más aplicaciones a diversas actividades.
Esta segunda etapa de la industrialización alcanzó sus mayores niveles
en Inglaterra, Alemania, Francia, Estados Unidos y Japón.
La segunda
etapa de la Revolución Industrial se caracterizó por:
-
La utilización de nuevas
fuentes de energía. Además de la fuerza del vapor se emplearon el petróleo
(motor de explosión y motor de combustión interna), y la electricidad (motores
eléctricos, dínamo, acumuladores, lámpara eléctrica).
-
El extraordinario desarrollo de
los transportes (ferrocarril y barco a vapor). El ferrocarril, que había
surgido durante la primera parte de la Revolución Industrial como transporte
interno de las minas de carbón, fue adquiriendo otros usos y dimensiones. Ferrocarriles
y barcos a vapor, al poder cargar grandes cantidades, abarataron el precio de
fletes y pasajes y por eso agilizaron el comercio internacional, y facilitaron
el transporte de personas en grandes cantidades y a lejanos lugares. Con la
revolución de los medios de transporte y comunicación el mundo se hizo
paradójicamente más amplio y más pequeño. Más amplio porque se llegaba a
lugares cada vez más remotos y más pequeño porque las distancias se acortaban
en relación a los tiempos que se necesitaban para recorrerlas. Ya no se
dependía, como en la sociedad preindustrial, de la fuerza humana o animal para
el transporte terrestre y de la fuerza natural (viento) para el transporte
marítimo.
-
El desarrollo de las industrias
pesadas o de base, que son las que producen maquinarias y transporte, y
requieren grandes inversiones. Este tipo de industria fue impulsada
especialmente por el desarrollo de los medios de transporte mencionados. El
hierro fue la materia prima fundamental para construir vías férreas, locomotoras,
vagones. Este metal fue a fines del siglo XIX, poco a poco sustituido por el
acero que posee más resistencia, durabilidad y aumenta la capacidad de carga,
por ejemplo en el caso de los barcos, al permitir la construcción de bodegas
más amplias y livianas. Además del hierro y el acero, para ambos medios de
transporte seguía siendo sumamente necesario el carbón, para generar la energía
del vapor y para la fundición de hierro y la producción de acero.
-
Los adelantos en los medios de
comunicación aceleraron aún más el proceso de integración y ampliación del
mercado mundial: el telégrafo eléctrico, artefacto que sirve para transmitir
mensajes escritos a distancia y el teléfono, que en sus comienzos no tuvo la
aplicación domiciliaria que hoy le conocemos, pero sí una importante
contribución comercial.
Los avances en transportes y comunicaciones influyeron en la
organización del comercio internacional dando lugar a la división internacional
del trabajo. De este modo se denomina a la forma en que se organizó el comercio
mundial, de modo tal que algunos países se dedicaban a producir materias primas
y alimento (países periféricos, con escaso desarrollo industrial) y otras maquinarias
y artículos manufacturados (países centrales, altamente industrializados). Este
sistema permitía obtener las materias primas y los alimentos al precio más bajo
posible, y vender con grandes ganancias las manufacturas. La división
internacional del trabajo fue impulsada por Inglaterra y se hizo extensiva a
los demás países que se industrializaron con posterioridad a esa nación, lo
cual originó una feroz competencia entre ellos por la conquista de nuevos
mercados en otros continentes. Dadas estas condiciones internacionales y una vez que se adecuaron las condiciones
internas, la Argentina se incorporó como país agroexportador, en la división
internacional del trabajo, en directa vinculación con Inglaterra.
Las vastas regiones periféricas, entre las cuales se encontraba
Latinoamérica, consideradas “espacios vacíos” por los países centrales, eran
los lugares que sirvieron como receptores del excedente de producción europea,
dando origen a grandes corrientes de migraciones internacionales. La mayor parte
de esa población que emigró hacia países de otros continentes fue la que aportó
la mano de obra al proceso productivo que se ponía en marcha en los países
periféricos. De este modo se fueron “completando” las economías. Claro que se
trataba de un complemento no equitativo, es decir era una relación asimétrica.
Los países industriales les aportaron tecnología, capitales y mano de obra a
fin de que en los países periféricos se desarrollasen actividades que
proveyeran materias primas necesarias para sus industrias, alimentos para sus
trabajadores y ganancia para sus empresas y grupos económicos. Se considera una
relación asimétrica porque en el mercado internacional los precios de las
manufacturas tendían a ser muy superiores a los de las materias primas y alimentos.
Los capitales excedentes de los países industrializados, especialmente en el
caso de Inglaterra, encontraron en la periferia condiciones favorables para sus
inversiones. Por otra parte, los empréstitos que concedían generaban una deuda
externa que los llevó a tener un desarrollo económico dependiente, y por lo
tanto débil o vulnerable.
LAS TRANSFORMACIONES SOCIALES
Antes de la industrialización la sociedad estaba constituida por
estamentos, que eran grupos sociales cerrados de los que se formaba parte por
el origen (nacimiento). Nobleza, clero y campesinos, constituían la base de la
sociedad preindustrial. La nobleza y el clero constituían los grupos
privilegiados.
Con la industrialización la sociedad
se fue transformando y aparecieron nuevos grupos sociales: la burguesía
(empresarios, banqueros), por un lado, y obreros industriales (proletariado),
por el otro. El sector social de la burguesía era el propietario de los medios
de producción (maquinarias, fábricas, herramientas), y prosperaba económicamente.
Los obreros no disponían otro capital que su fuerza de trabajo, empleada a
cambio de un miserable salario (por eso los obreros son llamados también
“asalariados”), que apenas le alcanzaba para subsistir.
De esta forma se afianza el sistema
capitalista como nuevo modo de producción que se caracteriza por:
-
La propiedad privada de los medios
de producción (fábricas, dinero, maquinarias, herramientas), que pertenecen a
un reducido grupo de personas, denominadas capitalistas o burguesía.
-
La mano de obra necesaria para
la producción de bienes se obtiene pagando un salario a otro sector de la
sociedad que no tiene medios de producción, sino solamente la fuerza de su
trabajo, y que se denomina sector obrero, trabajador, proletariado o clase
asalariada.
-
La búsqueda de la ganancia y la
producción masiva de bienes destinados a ser vendidos en mercados, muchas veces
muy distantes de los lugares donde se producen.
-
La integración progresiva de la
economía mundial en una estructura denominada división internacional del
trabajo.
-
La adopción de un régimen de
libertad económica (libertad de comercio, de trabajo, de disponibilidad de
capitales y en las que no deben existir reglamentaciones ni leyes que
obstaculicen esa libertad).
-
La existencia de una actividad industrial
cada vez más compleja, producto del gran desarrollo tecnológico cada vez más
avanzado.
La próspera
burguesía de los sectores más altos, se sintió entre fines del siglo XIX y
principios del siglo XX la verdadera triunfadora por los éxitos logrados: poder
económico y político, prestigio social. Su fastuoso estilo de vida (mansiones,
viajes, muebles exquisitos, obras de arte, grandes fiestas, vestimenta lujosa),
y el clima optimista y festivo que la caracterizaba, hizo que a esas décadas
previas al estallido de la Primera Guerra Mundial se la llamara “Belle Époque”.
La otra cara
de esta “Belle Époque” la constituían los obreros industriales y sus familias,
para quienes las condiciones de trabajo y de vida eran extremadamente
difíciles.
Desde la Revolución
Industrial se había pasado del taller con varios trabajadores o artesanos a la
gran fábrica con centenares de obreros, así como de los pequeños poblados con
docenas de vecinos a las grandes ciudades con cientos de miles de habitantes.
Este proceso de urbanización se dio con mayor fuerza en Inglaterra, aunque
alcanzó en general a todos los países industrializados. El éxodo de la
población rural tuvo como causa principal las transformaciones en el trabajo
agrícola que dejó sin trabajo a muchos campesinos que migraron hacia el mundo
urbano.
Los horarios
de trabajo eran extenuantes. Los salarios casi no alcanzaban a cubrir las
necesidades básicas, las condiciones de las viviendas y barrios obreros eran de
hacinamiento y sin un mínimo de cuidado en la higiene o la salud, los niños y
mujeres eran sometidos a jornadas y tareas sin ningún reparo en su condición
física o de edad.
Estas
durísimas condiciones de trabajo fueron dando lugar al surgimiento de
conflictos. Como consecuencias surgieron nuevas ideas, propuestas e ideologías
que buscaban cambios para lograr una sociedad con menos injusticia y mayor inclusión.


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